Trujillo, Plasencia y Cáceres
El viajero que viene al Parque Nacional de Monfragüe también quiere conocer las ciudades de Trujillo, Plasencia y Cáceres, ya que dan la posibilidad de completar un recorrido de naturaleza con la cultura y el patrimonio.
Se puede decir que Trujillo es una de las ciudades más bonitas de Extremadura no sólo por sus orígenes prerromanos sino también por su patrimonio histórico-artístico. La Plaza Mayor está perfectamente conservada y rodeada por casas nobles, iglesias y conventos, además aquí se encuentra la estatua de Pizarro a caballo, que está tan unida a la imagen de Trujillo. Por otro lado, el Castillo es un punto obligado de visita, con unas vistas espectaculares de la ciudad. La Feria nacional del Queso y el Vino, o la fiesta de "El Chíviri" que se celebra el domingo de Semana Santa y está reconocida como fiesta de interés turístico regional son dos citas ineludibles. La excelente cocina y sus restaurantes son otros de los atractivos para visitar la ciudad.
Plasencia, desde que Alfonso VIII la fundó en el siglo XII, ha sido un punto estratégico en la llamada "Ruta de la Plata". La Catedral de Plasencia, sus nobles y religiosos edificios y su peculiar idiosincrasia hacen de esta metrópolis un lugar muy atractivo. El primer martes de agosto la ciudad tiñe de color sus calles con la "Fiesta del Martes Mayor", declarada fiesta de interés turístico regional y dedicada especialmente a sus visitantes. Conocida tradicionalmente como "La perla del Valle", Plasencia es la puerta de entrada natural hacia el impresionante "Valle del Jerte", tierra que muestra su máximo esplendor durante el "Cerezo en Flor". La gastronomía ofrece aquí muestras de la exquisitez de nuestros productos.
Cáceres, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, tiene un casco histórico de película, un recorrido espectacular que satisfará las expectativas de cualquier viajero.








